Alexandra Rentería Palacios

Alexandra Renteria Palacios, de 21 años, inició su formación en las artes visuales a los 12 años, cuando comenzó a tomar clases de dibujo. Con el tiempo, este interés se consolidó en una vocación que la llevó a una preparación constante y disciplinada. A los 18 años siguió tomando capacitaciones para trabajar con acuarela y posteriormente ingresó a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, donde consolidó su desarrollo artistico al explorar las herramientas, técnicas y talleres que la institución pone a disposición de sus estudiantes y empezó a desenvolverse diferentes técnicas como: grabado, grabado en madera, linóleo y
fotografia. Con un enfoque principal en el grabado y la realización de murales, Alexandra ha participado
en la creación de dos murales: uno en San Guillermo de la Reforma y otro en Real del Monte. Ambas obras dialogan con la historia minera y el entorno natural de las comunidades. El mural de Real del Monte fue realizado en colaboración con un equipo de ocho personas, abarcando todo el proceso, desde la preparación del muro hasta el diseño y la elaboración de bocetos, con la intención de impulsar nuevas intervenciones que fortalezcan la identidad visual del
lugar. Actualmente, el restaurante Casa Pachos abre sus puertas como un espacio de encuentro
para que artistas como ella puedan compartir su obra y transmitir su mensaje. La serie de obras que presenta Alexandra surge de la inspiración dejada por las historias narradas por su abuela, ya fallecida, quien solia decir que los colibries eran portadores de mensajes provenientes de los muertos. De manera casi fortuita, la presencia de estas aves comenzó a multiplicarse en su vida, apareciendo incluso en lugares poco habituales, hasta
convertirse en una influencia constante en su proceso creativo. A partir de esta experiencia, el colibri se consolidó como un motivo recurrente y profundamente personal en su obra, con el propósito de compartir la belleza de estas aves y
resaltar sus caracteristicas únicas. En un contexto donde el acceso a galerias de arte en el estado suele ser complejo y limitado para muchos creadores -no solo por la escasez de espacios, sino también por los filtros existentes para exponer-, surgió la idea de llevar el arte a lugares cotidianos, con el objetivo
de acercarlo al público de una forma más natural y accesible. En Casa Pachos, Alexandra encontró un espacio afin y seguro para mostrar su trabajo. La decisión se vio reforzada por experiencias previas en otras exposiciones y, desde el primer encuentro, se generó una conexión genuina: ambas partes coincidieron en una misma sintonía creativa y conceptual. La sinergia surgió de manera natural a partir del propio concepto del restaurante, donde se percibe una clara esencia de «casita mexicana». La riqueza cromática
del espacio y su propuesta estética complementan de forma orgánica las obras expuestas. «Actualmente existe una tendencia hacia lo minimalista, pero México no se caracteriza por eso, y mis obra tampoco». Por el contrario, su trabajo celebra el color, la identidad y la abundancia visual, elementos que encuentran en este espacio un escenario ideal para
manifestarse. La exposición se compone principalmente de grabados a color en linóleo, en los que la artista emplea variantes técnicas como el camafeo – que utiliza varias placas ensambladas para construir la imagen- y el rodillo arcoíris, con el cual genera transiciones cromáticas mediante la aplicación de distintos tonos de tinta. Las obras también incluyen intervenciones con acuarela, asi como aplicaciones de chine-collé y transferencia litográfica. La combinación de estas técnicas permite aprovechar al máximo sus cualidades expresivas, logrando imágenes
más complejas y elevando la calidad final de cada pieza. El proceso creativo inicia con la realización del boceto en papel, donde la artista dibuja cada
colibrí y define posteriormente la paleta de colores que conformará la obra.

A partir de este diseño, talla la plancha de linoleo con herramientas llamadas gubias, retirando cuidadosamente las áreas que no se imprimirán. Este paso requiere gran precisión y atención al detalle, ya que cualquier error resulta irreversible. Las zonas que permanecen en relieve reciben la tinta, aplicada con un rodillo, para después colocar el papel y presionarlo con un
torculo, logrando asi la impresión del grabado. Cada obra es resultado de un proceso que exige esfuerzo, dedicación y un alto grado de
trabajo manual. Cada detalle es cuidadosamente atendido hasta alcanzar el resultado final. El eje conceptual y emocional que articula esta serie parte de la reflexión de que «mucha gente piensa que hacer algo artistico es solamente hacer algo bonito, pero no necesariamente es asi». A partir de una investigación realizada por Alexandra, identificó que en México existen 15 especies endémicas de colibries, de las cuales dos o tres se encuentran actualmente en
peligro de extincion. Cada grabado tiene como propósito contar una historia vinculada a la cultura o visibilizar algunas de las problemáticas que enfrentan estas aves, como el uso incorrecto de bebederos o su explotación con fines esotéricos. Cada pieza representa una especie distinta de colibrí acompañada de una flor polinizadora diferente; los colores fueron cuidadosamente seleccionados para corresponder fielmente a cada especie y transmitir de la manera mas
precisa posible el concepto de la obra. El mensaje que atraviesa la exposición es una invitación a la acción. El objetivo principal es generar conciencia sobre la importancia de plantar flores y promover que cada persona contribuya, desde su propio entorno, a la conservación de estas aves. A través de pequeños gestos, es posible propiciar espacios más naturales, seguros y amigables para que los
colibries continuen habitando y enriqueciendo nuestro entorno.

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